Viernes 16 de Junio de 2006 Claudia Arriagada: Detener el maltrato infantil Desde tiempos remotos y muchas veces bajo justificaciones de distinta índole se ha expuesto a niños y adolescentes a lo que conocemos como maltrato infantil. Este se asocia fundamentalmente esta acción al daño físico que se genera en las víctimas, pero olvidamos otras formas que incluso son socialmente aceptadas u omitidas. El maltrato es la acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al menor de sus derechos y bienestar, que amenaza o interfiere en su ordenado desarrollo físico, psíquico o social. Se trata de un problema que se confunde en las diferentes clases sociales y cuyas causas se relacionan con un conjunto de fenómenos culturales, económicos, políticos, sociales y psicológicos. El maltrato físico es la lesión o daño físico propiamente tal, mientras que el maltrato sociológico es cualquier patrón de comportamiento que impide el desarrollo emocional del niño o su autoestima. Se cae en negligencia o abandono –que es la forma más habitual de maltrato- cuando no se cubren las necesidades básicas de un niño. Esta negligencia puede ser física (carencia de supervisión apropiada o falta de provisión de alimento, protección, o cuidado médico necesario, ropa, alojamiento, entre otros); educativa (inhabilidad de educar a un niño o falla en atender las necesidades de educación especial); o emocional (desatención a las necesidades emocionales de un niño. Afecto y atención deficiente o ausente). Además, existen otros tipos de accionar que pueden poner en peligro la salud física y psíquica del menor y que deben ser consideradas como acciones abusivas en relación al estado general e integridad del niño o adolescente. Entre ellas, figuran la explotación laboral, donde los padres, tutor o cualquier otro adulto, imponen al niño con carácter obligatorio la realización de trabajos. También existe la corrupción de menores cuando las personas promueven en el niño comportamientos antisociales o desviados, particularmente generando agresividad, apropiación indebida, y el tráfico y consumo de drogas. Otros tipos de maltrato, menos conocidos pero no por ello menos comunes, son el maltrato prenatal, que surge cuando la futura madre consume sustancias o drogas que le perjudican, poniendo en peligro al feto. A ellos se suman el síndrome del bebé sacudido, producido por violentas sacudidas al cuerpo del lactante, y el Síndrome de Munchaüsen: tipo de maltrato físico donde los padres o cuidadores someten al niño a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados por el adulto. Factores de Riesgo del Maltrato: Hay varios factores asociados que se complementan y que inciden en el maltrato infantil, pueden ser económicos, sociales, culturales, educacionales y psicológicos. En los padres, influyen elementos como la edad (ser menor de 30 años con antecedentes de maltrato); bajo nivel de conocimientos sobre niños, tener baja estima y menor tolerancia a la frustración, además de un pobre manejo de conflictos. En los niños, factores que inciden son: hijo no deseado, presentar problemas perinatales, tener un estado de salud precario o sufrir trastornos funcionales y anomalías congénitas. A nivel familiar, el abuso de drogas y alcohol, los ambientes desorganizados, las enfermedades, el escaso número de amistades y la inestabilidad laboral, figuran como antecedentes comunes en el maltrato a menores.
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